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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Pateando Fuerte

Si las musas fueran píxels, entonces Chun-Li sería una de ellas.
17 años del lanzamiento del revolucionario juego de Capcom Street Fighter. El mismo no solo revolucionaba con la modalidad de juego, con ocho jugadores para elegir (los otros cuatro eran los jefes finales, luego estuvieron disponibles), sino que además, entre esos ocho, uno de ellos era una mujer. Rompiendo de éste modo, con el esquema que venía teniendo la figura femenina en los videojuegos: Un papel totalmente pasivo, siendo como una víctima o como la seductora pero dominada por una figura masculina.

Además de inspirar a otros personajes que siguen un estilo similar. (Mai Shiranui en Fatal Fury, es casi igual, solo que japonesa y con un escote más pronunciado)
Si Lisa Simpson inspiró a varias niñas en EEUU a estudiar saxofón, ¿Pudo Chun-Li haber incentivado a algunas a inminscuirse con las artes marciales o los videogames en general?

El conjunto de frames que componen el diseño original de Akiman sensei, tiene en su haber 2 temas musicales dedicados a ella (además de los sacados por Capcom). Una es interpretada por la banda inglesa Artic Monkeys, que incluyó un tema intrumental llamado "Chun-Li's Spinning bird Kick" en su primer single. Mientras que Beefy, le dedicó un tema llamado simplemente "chun-Li".
A continuación, dedico éstos humildes aportes, a Keiko-kun (aunque para mi, en el fondo, seas mujer) y a Don Barone. Dos individuos que no tengo el agrado de conocer personalmente, pero que compartimos éste cariño por Street Fighter, Chun-Li y los Videojuegos.







martes, 23 de septiembre de 2008

Be Friki

A ver, a ver... ¿quién me puede decir hoy en día, qué o quién es normal?

La http://www.rae.es/normal propone 5 definiciones, de las cuales 2 son definiciones de geometría:

1) Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
2) Que sirve de norma o regla.
3) Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Evidentemente, en una sociedad, "el normal, es algo así como el individuo que se ajusta a "un promedio", que conserva algunas características. (Definir lo definido)

Afortunadamente (para mi y para "el promedio"), decidí estudiar una carrera, que no le llega ni a los talones (por cantidad de inscriptos y/o egresados) a las carreras "top", ni siquiera es una carrera Social.
Algo que también no se ajusta al promedio, es la poca importancia que le doy a "lo que se va a usar", no me gasto fortunas en ropa, me visto como me gusta, y trato de no verme "uniformada". Y éstas "cositas" son solo el principio de mi supuesta "anomalía"...
Aún así, no creo en la "anormalidad social", ni la ambigüedad del término "tribu urbana"... (No creo pertenecer a ninguna), por el contrario, me gustan más las palabras "individualidad", "personalidad" y afines.

Ahora bien (ésto puede no sonar tan extraño...), hace poco comencé un taller de divulgación ambiental. Uno de los primeros ejercicios es narrar un anécdota, el tema es libre y la fecha de entrega se aproxíma.
Si bien, yo empecé a redactar una, la descarté por no ser emotiva. Entonces, decidí hacer una retrospectiva a la infancia y... Salió algo cómo lo que transcribo más abajo. Todavía estoy dudando de entregarlo... Suena demasiado naif, pero quizás suene aún más freak...
Lo que sigue a continuación, intentar imaginarlo en cepia:

La historia que tengo para contarles sucedió algunos años atrás, La misma, me marcó durante años, y en cierta forma, lleva parte de lo que soy.

Todo comenzó un caluroso día de verano. Una tarde en la cuál mi hermano intentaba convencerme para ir a jugar a los fichines.
-"Dale, vení" - me decía - Hay un juego que está buenísimo, te va a gustar, podés elegir a una princesa-.
Hay que aclarar que en ese entonces, yo cruzaba por esa tierna edad en la cual las princesas, los unicornios y las hadas rigen el mundo de fantasía. Esas palabras, que parecían salir de la boca de un diminuto Maquiavello, lograron su efecto: Horas más tarde, yo me encontraba colocando mi ficha a ese juego, que tan bien me había vendido.
Ahora bien, la historia no termina aquí, como bien dije en un comienzo, es algo más que trascendente.
Pues bien, estaba frente a la pantalla, y podía ver una serie de personajes, todos eran hombres, todos, excepto uno... una mujer, una luchadora de Kung-Fu que nada tenía de princesa.
Al principio, sentí un poco de bronca... ¡mi hermano menor me había extorsionado!
Igualmente mi atención se la había llevado el juego, como para pensar en el timo, pero no duró demasiado, ya que a mi lado, un chico dos o tres cabezas mayor que yo, colocaba su ficha, para retarme a duelo y seguir con mi juego.

Inmediatamente el temor se apoderó de mi, y la bronca también... Por mi cabeza me decía:
- ¡Uy! ¿y ahora?, ¡me va a ganar! ...Hmmmm Pero que le cueste-.

Misteriosamente gané, el rival, no contento con eso, puso otra ficha más, y luego otra, pero no había caso: no conseguía vencerme.
Luego, otro chico, bastante más mayor, intentó lo mismo y tampoco tuvo mejor resultado, aunque, después de dos intentos me venció.
Sin embargo yo estaba muy contenta, y muy impresionada. Acababa de conocer a una mujer que no esperaba a ser rescatada, peleaba y podìa vencer a otros hombres... Y también, conocí a una nena, que pudo vencer sus temores y a dos jugadores más experimentados.
Al día siguiente, me despedía de mis muñecas, mis princesas y mis hadas. Todos subían al gran cajón.
Hoy todavía conservo las figuras de colección, que con el tiempo me fueron obsequieando del personaje Chun-Li.