sábado, 3 de enero de 2009

La muñeca de trapo

El sonido de un portazo resonó por todo el edificio en penumbras.
Patricia acababa de llegar a su humilde departamento... ni si quiera se molestó en prender la luz, era evidente que no había electricidad en el lugar.

Luka apareció para recibirla, pero, dejó de mover su cola para luego mirarla estático, bajó sus orejas y giró su cabeza a un lado, nunca habìa visto a su ama en semejante estado... aunque no hacía más de dos meses que lo ella lo había levantado del cajón de la plaza dónde lo regalaban a él y a sus hermanitos.

Era un estropajo... De su vestido caían gotas de agua, en lo que pudo haber sido un rodete, podía servir a algún ave para empollar sus huevos, el rimel corría como una catarata sobre sus mejillas, y los zapatos parecían haber sido desentarrados. Cualquier hubiera creído que se trataba de Mary Shelton en Planet Terror fusionada con Helena Bonham Carter en uno de sus sombríos personajes femeninos.

Afuera llovía a cantaros, no había parado en todo el día. Ella estaba convencida que gran parte de su malestar se debía a éste fenómeno meteorológico. Esa misma lluvia le pinchó una rueda, la empapó de pies a cabeza cuando salió a intentar cambiarla, le embarró sus hermosos estiletos de charol, haciéndole llegar tarde al casamiento de su hermana menor, cuyo test de embarazo había dado positivo esa misma mañana (cosa que Patricia sabía gracias a un sms de su madre). Y, como si fuera poco, esa misma tarde, al volver al departamento de su ex, descubrió bajo los almohadones del sofá de su media narananja, la mitad superior de un corset blanco de lencería de talla 100, (ella apenas llega al 90). Para empeorar las cosas, la prenda era idéntica a una que le había regalado a su hermanita. Sin decir palabra se fue de su vida.

Patricia pronto cumpliría los 32 años, eso fue lo último que se cruzó en su cabeza luego de repasar los sucesos del día. Se sentó en el suelo y estalló en llanto, mientras Luka intentó intercalar su cabeza entre el brazo en el regazo, pero era inutil.

Patricia se levantó, se quitó las prendas mojadas y se dió una buena ducha.
Volvió a la sala y se sentó para luego quedarse dormida.

Horas más tarde, la voz de una niña la despertó en otro sitio, en una realidad diferente, con una almohada en forma de oso.
- ¡Despertate! ¡Daaale! ¡Vamos a despertar a papi con los regalos!
- ¿Nerina? ¿Ahora? no, dejame dormir un ratito más...
-Noooo, ahora, ¡después se van a despertar!
- Bueno, ahí voy... pero quiero dormir un rato más para olvidar el sueño que tuve... fue re feo.
- ¿En serio? ¡Uh! ¿y qué soñaste?
- Que eramos grandes y nos peleábamos por un novio.
- Wacala... nunca me podría pelear por un chico. Si son todos unos tarados.
- Ojalá te creas de esas palabras.
- En serio tonta... ¿de verdad pensás eso?
Patricia hizo un silencio, y miraba Nerina como con vergüenza. A lo que ésta reacciona inmediatamente. Se fue a un gran baúl color lila y sacó una muñeca de tela muy bien confeccionada. Su abuela la había terminado el mismo dìa que nació Patricia, pero ella se la regaló a Nerina cuando la internaron de urgencia por hepatitis y no la dejaron pasar a ver a su hermanita.
-Bueno, te voy a prestar a Popila toda la semana ... A ver si me empezás a creerme. Y dale, vamos a la pieza de pa y ma, antes que se despierten.

De repente, Popila empezó a arder, y el fuego la consumió a ella y a todo el lugar.
En ese pequeño departamento, alguien olvidó la llave de gas encendida.
Patricia dijo:
-¡Hágase la luz!
Y la luz se hizo...

3 comentarios:

Fran dijo...

Esto es... Bendita seas. B for Bendita.
Más.

Jorge dijo...

que depre che...

la bestia dijo...

jjaajaja... me mató el final... Bueno, aparentemente, no sólo a mí. Muy, muy bonito.